Engaños por Internet

La Red es el más grande instrumento de información, pero también un vehículo de falsedades cuyo objetivo es dañar la imagen de personas, desprestigiar productos o simplemente convertirse en un lugar atractivo para internautas poco exigentes con la veracidad. Los engaños son ahora un nuevo negocio en la comunicación digital.Un estudio de la Asociación Española de Internautas -publicado por el diario El Mundo- revela que los contenidos utilizados para hacer creer que algo falso es real son el nuevo gran negocio de la comunicación digital.

Mensajes disfrazados de alertas sobre virus, cadenas de solidaridad y suerte, cuentos de amor, leyendas urbanas, recetas para hacerse fácilmente millonario, premios por sorteo o regalos de grandes compañías, esconden trampas que pueden ocasionar daños graves a equipos de computación e incluso pueden desembocar en estafas o robos.

Casi un tercio de los 2,283 internautas entrevistados creen en informaciones falsas y maliciosas (“hoax”, en inglés) con las que los ciberdelincuentes han encontrado un auténtico filón.

El estudio revela que el 31% de los lectores otorgan credibilidad a webs y correos electrónicos dedicados a expandir rumores falsos o noticias no contrastadas.

La investigación muestra que un 60% de los internautas acude para informarse sobre la actualidad a las cabeceras digitales de los medios convencionales (prensa, radio y televisión) y a las cabeceras exclusivamente digitales.

El público entrevistado señala que el 22.5% de los blogs y el 57.5% de los foros son los principales mentideros de la Red, a los que, no obstante, se visita masivamente.

Es importante señalar que, según el estudio, los internautas consideran que hay webs, blogs y foros que, aunque no están respaldados por un ejercicio profesional de la información, ostentan un grado de credibilidad.

La mala intención de los correos electrónicos y blogs se dirige en algunos casos al desprestigio de determinados productos con el fin de afectarles comercialmente.

Así se han dado casos de “ataques” contra los beneficios de yogures que actúan sobre la flora intestinal, supuestas pruebas médicas que avalan la toxicidad de una bebida energizante o la alerta por la presencia de explosivos en algunos modelos de teléfonos celulares.

También se actúa maliciosamente con la difusión de falsas noticias, como el anuncio de la colocación de una bomba en un parqueo de Barcelona, o la difusión de romances clandestinos en los que se relaciona a personas populares entre la población.

Instrumento mediático. La web se utiliza también de una manera promocional -no delictiva- como medio para adquirir relevancia o mejorar la imagen de una marca.

Lo ocurrido es que esta práctica ha derivado perniciosamente para fines contrarios, como atacar a una empresa, generar alarma, crear bases de datos de usuarios sin permiso o transmitir “cookies” de control al internauta.

Cuando un “hoax” se dedica a rastrear los datos personales de sus víctimas y los almacena en una base, se ha convertido en la primera piedra de un gran negocio.

A partir de ahí, esos datos pueden ser utilizados para el envío masivo de publicidad (“spam”).

En el peor de los casos, se tratará de obtener información confidencial, como contraseñas o detalles sobre tarjetas bancarias y cuentas para robar de sus saldos (“phising”).

Fiscal: debe responder quien publica

A juicio de Pedro Martínez, fiscal superior del Tribunal de Justicia de Madrid, las responsabilidades jurídicas o administrativas que se pueden derivar de estos actos deben de recaer sobre “el que publica o edita”.

Aseguró que existen los medios suficientes para dar con los autores, pues “el anonimato en la Internet no es tan fácil como la gente piensa”. Sin embargo, sostuvo que “establecer una autoridad de control sería nefasto, pues la anarquía de la Red facilita el fraude, pero también su descubrimiento”.

El jurista basó su planteamiento en que Internet es “una plataforma de comunicación construida entre todos”.

La Asociación de Internautas considera lamentable que no existan recomendaciones de las fuerzas de seguridad del Estado o del propio Ministerio de Industria en las web para proteger al lector de contenidos y falsas informaciones cuyos fines son hacer daño, desorientar, engañar e incluso estafar. Defienden la libertad, pero con responsabilidad.

Estudio muestra los comportamientos

Un 31% cree en los rumores

La ingenuidad se trasluce en un porcentaje significativo de internautas que otorgan credibilidad a los rumores que se publican, debido a que aparecen como noticias contrastadas, con titulares contundentes y una aparente fiabilidad de la fuente.

No distingue engaños 65%

El manejo de la redacción en el texto, la habilidad para falsear fotografías, la utilización fraudulenta de logotipos oficiales, la manipulación de los hechos, la desinformación y sacar informaciones fuera de contexto, son elementos que facilitan el engaño cibernético

Un 33% lee lo que sabe falso

Existe una cierta atracción hacia los mensajes fraudulentos, comportamiento que algunos expertos atribuyen al afán “de participar en un juego”, independientemente del daño que pueda infligirse. El concepto de divertimento es aplicable a este caso.

Un 11% reenvía falsedades

La mayor parte de los mensajes que contienen falsedades logran una rápida expansión por la Red gracias a la colaboración de los mismos internautas, quienes participan de una distribución que también contiene virus, “cookies” y otros elementos perniciosos.

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